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viernes, 9 de mayo de 2008

Vampiros en la URV

No os alteréis, que ni son de verdad, ni son frikis disfrazados. Estos vampiros no salen de la pantalla, aunque se de más de una que desearía tener a Gary Oldman acechando en los oscuros pasillos de la facultad, pero lo que de verdad le acecha son los exámenes.

A lo que vamos. El departamento de antropología de la URV ha organizado un ciclo de proyecciones en torno al mito del vampiro cada martes por la tarde en la Facultad de Letras. He de confesar que cuando vi la foto de Bela Lugosi en la portada del tríptico supe que me apuntaría, pero me decepcionó un poquito que todos los pases programados fueran de películas más o menos recientes que además he visto, como buena amante del género que soy. Al estar organizado por el departamento de antropología, no me esperaba que ahondáramos mucho en los aspectos cinematográficos de los films, pero sí en la figura del vampiro en el cine. Las proyecciones van seguidas de un debate donde los participantes comentamos nuestras impresiones sobre las películas, y en cada sesión hay opiniones de todos los gustos.

El primer día se hizo una introducción al mito del vampiro donde se habló de su nacimiento en el folklore mundial (pues los vampiros no solo “existían” en Europa del Este). Pero especialmente se habló de la literatura del s. XIX, donde aparece lo que llamaríamos “vampiro literario”, ese ser sobrenatural que derrocha elegancia y erotismo y que habla con acento raro. Los orígenes de éste se remontan a Polidori, cuyo Lord Ruthven ya se anticipó a Drácula. Desde entonces, muchos autores han escrito sobre el tema, desde Le Fanu (Carmilla), Maupassant (relatos cortos), Bram Stoker (el célebre Drácula) o ya en nuestros tiempos Anne Rice( Crónicas Vampíricas).

La importancia de estas obras es que son los culpables directos de que este a veces terrorífico y a veces ridículo ser se pasee por las pantallas desde los orígenes del cine. Antes de seguir, abro un paréntesis para aclarar que también ha sido protagonista en televisión, tanto a través de películas como de series. Prueba de ello es el entrañable abuelo de los Munsters o más recientemente la serie Buffy, The Vampire Slayer, que, opiniones personales a parte, ha tenido un enorme éxito y ha lanzado a Sarah Michelle Geller a la fama.

Y en el cine, el vampiro es donde realmente se vuelve inmortal, a través de clásicos como el Nosferatu de Murnau (1922), el Drácula de Tod Browning (1931), las cintas de la Hammer protagonizadas por Chirstopher Lee o el Drácula de Ford Coppola (1992), que precisamente fue el primer film proyectado. El título original, Bram Stoker’s Drácula, es toda una declaración de intenciones. La película fue publicitada como la adaptación más fiel del best seller, pero Coppola lleva con ligereza esta fidelidad en determinados momentos del film. Algo que pocos saben (ni yo sabía hasta que la profesora Marta Montalgut me lo dijo) es que esto ya lo hizo el maestro Orson Welles en la radio allá por 1938 con una adaptación bastante similar, así que, como pasa a menudo, la publicidad es engañosa.

Lo que es indiscutible es que cuenta con un reparto de lujo: Anthony Hopkins en el papel de Van Helsing, Winona Rider como Mina y Keanu Reaves como Jonathan Harker. Además, cuenta con una banda sonora, que junto con los decorados, el vestuario y el maquillaje le dan ese toque de superproducción que la diferencia de la mayoría de películas dedicadas a este personaje y que además le valió tres oscars.

Como se señaló en el posterior debate, lo más destacable es que nos presenta a un conde muy humano, renegado de la iglesia pero que sobrevive por amor, sin perder ese toque de glamour y sensualidad que caracteriza al mito. Coppola recupera el origen del personaje, Vlad el Empalador. Es curioso como resuelve la escena de la batalla con sombras chinescas, una forma efectiva de ahorrarse extras y sangre artificial con un buen resultado. También llama la atención como se mezclan las diferentes tramas donde se establecen dos paralelismos, como la boda de Mina y la muerte de Lucy. Por un lado, tenemos la clásica contraposición de vampiro e Iglesia, y por otro, una metáfora del sida más que intencionada como el propio Coppola corroboró (y es que el sida es un tema muy presente a principios de los noventa). Lo más comentado en el debate fue precisamente esa relación con la Iglesia, de la que reniega cuando luchaba con la bandera de la cruz cristiana y el romanticismo de Drácula, que muchos calificaron de “moñas”.

La última adaptación que conozco es Drácula 2001, una peli bastante simplona en la que resulta que Drácula es Judas. Por lo menos el final es original…

En la siguiente sesión se proyectó Underworld, donde se expone la típica lucha entre vampiros y hombres lobo, con la peculiaridad de que disponen de las más modernas tecnologías. Con una estética muy Matrix, el film resulta entretenido. Propone que ambas especies sobrenaturales surgen de dos hermanos, hijos del primer hombre inmortal, Alexander Corvino. Uno fue mordido por un lobo y otro por un murciélago, y desde entonces, han estado luchando los unos contra los otros. La protagonista, Celine, lucha contra ellos por motivos personales. Nos presenta un tipo de vampiro totalmente humano, con sentimientos de odio, venganza, amor…Y al final resulta que todos luchan por motivos más que humanos, como la traición o el despecho. La única diferencia es que se alimentan de sangre, pero ni siquiera cazan. Están forrados y tienen bancos de sangre a su disposición. Evidentemente, hay un gran componente erótico que se manifiesta tanto en el vestuario como en el comportamiento de los vampiros. Se trata de un film entretenido, donde la fantasía es un pretexto para la acción con un parecido estético a la saga Blade, protagonizada por Wesley Snipes. Películas como éstas demuestran que el vampiro es un mito en evolución, capaz de adaptarse a las nuevas tecnologías y triunfar en taquilla sea con encajes o con corsés de latex.

Vampiros de Carpenter, es la tercera película del ciclo. Al popular director los vampiros le sierven como excusa para hacer un western en toda regla. La música, las localizaciones y los esteriotipados personajes lo corroboran. Tenemos al tipo duro, interpretado por James Wood, al cura y a la prostituta. ¿Qué mas falta? Pues un montón de sicarios latinos, que ejercen de mercenarios de la Iglesia cazando vampiros. Los vampiros de Carpenter nada tienen que ver con los anteriores. Son como bestias, una plaga a exterminar que viste con harapos. No hablan, gruñen. Solo se alimentan, como si fueran hienas. El único que se salva es el vampiro jefe y origen de todo mal, palidito y bien vestido.

En este film la relación Iglesia- vampiro adquiere gran importancia. La Iglesia es la causante de su origen y tiene la responsabilidad de exterminarlos. Valek, el primer vampiro, es un cura renegado por defender los intereses de los pobres y catalogado de endemoniado. Nace a las tinieblas cuando sale mal el exorcismo al que le someten. Su objetivo es terminar ese exorcismo para poder ver la luz del sol. En esa tarea le intenta ayudar precisamente un cardenal viejo, que le ve las orejas al lobo y prefiere aliarse con el demonio y vivir eternamente a morir en la “gracia de Dios”.

No puedo evitar acordarme de Abierto hasta el Amanecer, de Robert Rodríguez, algo que comentamos en el posterior debate. Tipos duros sin escrúpulos y curas que reniegan de la fe o vuelven a ella cuando la cosa se pone fea y por supuesto, vampiros feotes que más que seres sobrenaturales son animales o monstruos.

Este martes proyectaron La Sombra del Vampiro, de Elias Merhige, una película bastante atípica y que resulta un poco lenta para el público general. Sin embargo, si eres friki del tema, es tu película. Narra el proceso de grabación de Nosferatu, una sinfonía del horror, de Murnau, a quien da vida John Malkovich. El director contrata a un viejo vampiro para que protagonice su película. Un caracterizadísimo Willem Dafoe es este vampiro, encargado de “hacer de actor que hace de vampiro” y que se come al equipo en el camino. Su premio, la actriz principal. Murnau presencia cómo mata al productor, al cámara, a la actriz…y su única preocupación es grabarlo todo en el nombre de la ciencia y del arte. La moraleja es bastante sencilla: ¿quién es el auténtico vampiro?

Uno de los atractivos del film es que nos muestra cómo era el cine en los años veinte. Por un lado, vemos como se rodaba y por otro, qué consideración tenía el cine en la sociedad. Llaman al director Herr Doctor, como si fuese un científico, y la actriz menosprecia el cine en favor del teatro. Las cosas han cambiado bastante desde entonces… El otro atractivo es exclusivo de los fans de Nosferatu, pues vemos escenas calcadas del original y descubrimos algún truquillo como cuando el conde Orlock se eleva desde el suelo (recurso que también utiliza Coppola en Drácula).

Sólo queda una sesión este próximo martes, donde se proyectará Van Helsing, para mi gusto una película que pasará sin pena ni gloria por las interminables listas de pelis de chupasangres. Las conclusiones que se pueden sacar del ciclo son bastante claras. El cine seguirá evolucionando, y sea hacia donde sea, los vampiros irán con él. Quizás ya no den miedo, pero son grandes estrellas de la gran pantalla, bien sea en su vertiente animal y grotesca o seduciendo con su erotismo de ultratumba a los pobres que se crucen en su camino. Los utilizarán para dar caña al cristianismo o para hacer dinero…pero ahí estarán. Para muestra un botón: 30 días de oscuridad, estrenada hace tres meses y basada en un cómic.

Aunque me hubiera gustado más que se proyectaran otras películas y que ciertos aspectos del mito y de su evolución se hubiesen comentado más profundamente, la actividad me deja con buen sabor de boca. Da gusto que puedas disfrutar del cine, compartir opiniones con otra gente y además obtener créditos libres. No vivimos tan mal los estudiantes…

Patricia García

Madrid Connection


Connexió Madrid són noranta minuts a l’expectativa del que Justin Webster va explicant sobre un fet tan proper com els atemptats de l’11 de març de 2004, conegut com l’11-M. Una manera de mostrar què va passar, força diferent als molts altres documentals i reportatges que s’han fet sobre aquest tema.


El matí de l’11 de març de fa quatre anys van explotar 10 bombes als trens de la xarxa metropolitana de Madrid, van morir 191 persones, convertint aquest fet en l’atemptat més important que ha patit mai Europa.
Justin Webster centra Madrid Connection, en la reconstrucció de la història per part dels 2 caps de l’operació, és a dir, les persones que van planejar i dur a terme els tràgics atemptats i posteriorment, juntament amb altres terroristes que hi van participar, es van suïcidar fent explotar un pis, al barri del Leganés de Madrid. L’emissió d’aquest documental coincideix amb el judici a 29 persones detingudes i suposadament vinculades als atemptats, que va tenir lloc a l’Audiència Nacional, a Madrid.

Un dels atractius d’aquest film és que ni es centra exclusivament en les víctimes fent-ne espectacle, ni fa referència a les qüestions polítiques que van envoltar aquest fet, sinó que fa un treball de recerca molt important basant-se en les investigacions judicials i policials que s’han dut a terme durant dos anys i mig. Una tasca molt complicada de dur a terme sense posicionar-se ideològicament o políticament, a causa de la gran polèmica que envolta aquest fet. És possible, que el fet de no ser d’Espanya afavoreixi poder tractar el tema amb una certa distància i objectivitat, tot i que en cap dels casos vull dir fredament.


És un documental explicat, conduït i narrat a través de diverses entrevistes fetes a familiars, amics i coneguts dels terroristes, membres de la comunitat musulmana, fiscals, experts i responsables de la investigació criminal. També combina imatges d’arxiu i gravacions fetes per a la reconstrucció de la vida dels protagonistes. Per tant es pot dir que es tracta d’un documental expositiu, però de la vessant més actual, ja que és narrat a través d’entrevistes i acompanyat d’una veu en off que va explicant tot el que va passant, i no dóna opció a fer una lliure interpretació. Aquesta modalitat de documental és la que sol amagar la línia ideològica darrere les declaracions. En aquest cas, però, el que deixa entreveure és una postura que no cau en l’error de polititzar l’atemptat, però que es basa en la investigació judicial que s’ha fet al llarg de tres anys. No s’ha de perdre de vista que qualsevol escrit, documental, article, etc. fet per qualsevol individu, per molt que es busqui objectivitat, inevitablement sempre hi haurà un punt subjectiu, ja que els fets sempre passaran pel cedàs d’una persona. En aquest cas evita qualsevol enfocament polític però deixa claríssim que els autors dels atemptats són membres de la banda terrorista Al-Qaeda seguint el que pensa la fiscal que porta el cas.

Per poder explicar què va conduir als terroristes a provocar tal desastre, Justin Webster fa una reproducció de la vida i entorn dels dos extremistes com si fos una pel·lícula de ficció perquè d’alguna manera s’entengui el perquè de tot, si és que es pot entendre un atemptat d’aquestes característiques. L’equip de producció es va traslladar als llocs per on aquests dos personatges havien passat abans d’arribar a Espanya, i durant la seva estada allà. Els homes representats són Sarahane Ben Abdelmajid, conegut com “el Tunissià” i Jamal Ahmidan, conegut com “el xinès”, dues persones aparentment molt diferents però que per un seguit de fets i coincidencies van acabar sent els caps de l’operació més tràgica de la història europea. Sarahane va arribar a Espanya el 1994 i va estudiar ciències econòmiques a Madrid, mai es va acabar d’integrar dins de la societat occidental i, a través de gent que va conèixer a la mesquita de l’M30 (Madrid) es va anar envoltant d’ambients cada cop més extremistes que a la llarga el va acabar derivant al fanatisme, culminant en la seva associació a Al-Qaeda.
Les circumstàncies de Jamal, el “xinés”, són ben diferents a les del “tunisià”, ja que aquest arriba a Espanya el 1990 fugint del Marroc a causa d’un assassinat que havia comés en una baralla. Durant la seva estada en terres espanyoles el seu món bàsicament, va girar entorn al tràfic de drogues, i va acabar sent un personatge força temut en aquest àmbit. Fent aquesta reconstrucció dels personatges l’autor intenta acostar-se a la seva psicologia; com pensaven, quines conviccions tenien, etc. D’alguna manera, a través d’ells també fa una petita reconstrucció històrica, i parla de l’odi que tenen els extremistes islàmics cap a occident i d’alguna manera toca el tema del multiculturalisme i el postcolonialisme, ja que, en part, explica la visió del món que tenen els fanàtics religiosos islamistes, els que el món occidental considera “los malos malísimos” perquè maten gent, que tot i que no deixen de ser uns assassins, es tendeix a oblidar que als seus països també hi more molta gent. Està clar que cap dels seus actes és justificable, però moltes vegades simplifiquem les coses i són aquest tipus de documentals els que ens ajuden a tocar una mica més de peus a terra. “Em vaig plantejar fer un documental sobre l’11-M perquè és un tema del que aparentment teníem molta informació, moltes imatges, moltes opinions i articles, però d’alguna manera no acabava d’entendre què era el que havia passat” va dir el director Justin Webster el passat 17 d’abril al debat que es va obrir a l’acte organitzat per Obra Social Fundació “la Caixa” de Tarragona, després de la projecció del documental .

Connexió Madrid, amb la informació què dóna sobre la cèl·lula d’Al-Qaeda a través del retrat dels dos caps terroristes, plasma com n’és de fàcil fer créixer l’odi i la rancúnia, i la importància històrica que va tenir l’atemptat de l’11 de setembre del 2002 a les torres bessones dels Estats Units.
Per altra banda, subtilment, el documental denuncia altres problemàtiques que actualment estan a l’ordre del dia. Un exemple, és com denuncia l’error de molta gent, la incapacitat de difernciar a les persones i caure en les generalitzacions. El fet que de la mesquita de l’M30 de Madrid en sortís un grup radical no vol dir que tots els musulmans que hi van pensin igual, sinó tot el contrari, al documental hi surten testimonis condemnant els atemptats i presenta el debat que tenen internament sobre aquest tipus d’actes extremistes. És molt fàcil culpar un col·lectiu, sense tenir en compte que són fruit d’unes polítiques (sobretot occidentals) d’espoliació de les riqueses, de potenciació de guerres i de fam. A més a més també tracta la immigració i els anomenats sense papers i la violència que envolta el món del narcotràfic.

D’aquesta manera Justin Webster, mitjançant una reconstrucció dels fets que vol anar més enllà, ens fa reflexionar sobre el tema i reordena les nombroses informacions que es van desencadenar desprès dels atemptats.


Marta Cortina Cervelló

viernes, 4 de abril de 2008

LAWRENCE DE ARABIA

Titulo original: Lawrence of Arabia
Dirección: David Lean
Guión:
Robert Bolt, Michael Wilson y T.E. Lawrence
Fotografía: Freddie Young

Música: Maurice Jarre
Montaje: Anne V. Coates
Producción: Robert A. Harris y Sam Spiegel
Reparto: Peter O'Toole (T.E. Lawrence), Alec Guinness(Príncipe Faisal), Anthony Quinn (Auda abu Tayi), Omar Sharif (Sherif Ali), Jack Hawkins (General Allenby), Anthony Quayle (Coronel Brighton), Claude Rains (Mr. Dryden), Arthur Kennedy (Jackson Bentley), José Ferrer (Oficial turco).
Crítica: 7 Oscar (película, director, fotografía color, dirección artística color, sonido, banda sonora original, montaje). 11 Nomaciones
País: Reino Unido
Año: 1962
Genero: Aventuras /Drama
Duración: 217 minutos


Con motivo del centenario del nacimiento del celebre director británico David Lean (1908-1991) que tuvo lugar el pasado 25 de marzo, me dispongo a comentar, más que aspirar a estar a la altura de hacer una verdadera critica de una de sus obras maestras más reconocidas, la película Lawrence de Arabia (1962).

Las historias de David Lean, guiadas por la épica y la grandilocuencia, iban a contracorriente en una época en la que el cine se encontraba persuadido por las vanguardias de la nouvelle vague (1958-1965) y demás nuevos cines europeos. El británico apostó por la claridad expositiva y por la espectacularidad y con ello conquistó la gran pantalla con obras como El puente sobre el Río Kwai (1957) y Doctor Zhivago (1965), entre otras.

Lawrence de Arabia narra la historia de Thomas Edward Lawrence, un inteligente y un tanto excéntrico, oficial británico destinado en la zona del Próximo Oriente, concretamente en el Cairo (Egipto), durante la Primera Guerra Mundial.

La película se basa, principalmente, en la obra autobiográfica de T.E. Lawrence, titulada “Los siete pilares de la sabiduría”. El film se inicia con la muerte del protagonista y seguidamente, mediante un flash-back, la acción se sitúa unos años antes en el Cairo cuando se le encomienda entrar en contacto con el Príncipe Faisal de la Meca y valorar si los aliados pueden contar con el pueblo árabe en su causa contra los turcos.

El desarrollo de la historia tiene como fondo la Rebelión árabe contra la dominación turca de Oriente medio durante el final de la Primera Guerra Mundial. En esta hazaña, Lawrence, vestido con ropas nativas y un carácter sublime, consigue ganar-se la confianza de los árabes y consagrarse como el líder de la rebelión.

El film es un biopic (del
inglés Biografic Picture) en el que el director, Lean, logra entremezclar perfectamente la figura del héroe, Lawrence, con la causa árabe. Lawrence es ante todo un documento épico en la epopeya que Lean configura en medio del desierto. Lean presenta a un Lawrence arrastrado por la vorágine de los acontecimientos, a los que se adapta dando lugar a un carácter genuino y sorprendente. La descripción del personaje de Lawrence esta fuertemente marcado por una carga patética que aprovecha una expresividad propiamente británica. La contención emocional del protagonista se articula magistralmente con los acordes musicales, haciendo coincidir al unísono el clímax contenido con la mítica y espectacular banda sonora, creando así una explosión retórica colosal.

El carácter de Lawrence es desigual, poliédrico, incluso esquizofrénico. Con esta falta de uniformidad Lean humaniza el protagonista y la historia en general poniéndola al servicio de la gran pantalla. Por otra parte, Lean consigue de forma sobresaliente con personajes como Auda abu Tayi (Anthony Quinn) y el Sherif Ali (Omar Sharif), personificar la visceralidad tribal árabe supeditada a las leyes del desierto.

Lean consigue a través del uso de recursos narrativos hipnotizar al espectador, sobretodo a lo que se refiere a las emociones y al mundo interior de los personajes. Un ejemplo muy interesante es la intensidad con la que trabaja el aspecto de la mirada en los planos más cerrados. La mirada de Lawrence se presenta en numerosas escenas perdida tanto en la inmensidad del desierto como en su universo interior, que en algunos momentos evoca la locura despertando la inquietud y la curiosidad del espectador. Esa mirada profunda concede a Lawrence un carácter épico, le otorga una superioridad espiritual mesiánica. Lean utiliza este elemento para dibujar una mente torturada, que lucha contra el destino de los hombres, y atormentada por el peso de su condición heroica. Lawrence es consciente de que se encuentra entre dos mundos opuestos, condenados a no entenderse jamás. La disyuntiva y las dudas agravan aún más sus demonios interiores.

Después de la invasión de Damasco por parte de la Rebelión árabe, Lawrence regresa avergonzado a Inglaterra al tomar conciencia de la verdadera consecuencia de la rebelión, que en vez de la libertad del pueblo árabe supone la dominación de este por parte de Inglaterra y de Francia por el tratado de Sykes-Picot.

Lean consigue una introspección espectacular con el personaje de Lawrence que genera un efecto catártico en el espectador, lo que le otorga a la película el beneficio de la duda de si se trata de una película de acción, de drama, o de tesis. En cualquier caso, Lawrence de Arabia se consagró como una de las cumbres del cine de gran espectáculo que aún hoy constituye un referente modélico de creación cinematográfica.

Llamada perdida

El pasado miércoles fui ha ver “Llamada perdida” pero, me dejó con mal sabor de boca. La verdad es que es entretenida pero estoy ya un poco harta de la continua explotación de este tipo de películas donde los teléfonos anuncian tu propia muerte. Desde “The Ring” parece que el cine de terror no pueda ir más allá de estos remakes japoneses. Es cierto que cuando apareció “The Ring” causó gran sensación entre el público, era una película que consiguió que el espectador se llevara el miedo a casa. Integraba a los espectadores haciéndoles ver el video maldito que después de 7 días hacia morir a quienes lo veían. Una película que me gusto mucho no solo por la originalidad sino por el hecho de acercar el miedo a la gente corriente. El terror dejaba de localizarse en grandes mansiones y pasaba a estar en cualquier lugar (en una casita de campamentos, en un apartamento…).




Título original: One missed call
Año: 2008
Duración: 87 min.
Nacionalidad: EE.UU., Japón, Reino Unido
Género: Terror-Intriga

El origen de "One Missed Call" deriva de la novela "Chakushin Ari" del famoso escritor japonés Yasushi Akimoto. La novela fue llevada por primera vez al cine por el director japonés Takashi Miike en 2003. Apenas ha pasado un año desde el estreno del thriller asiático “Llamada perdida" (One missed call) los americanos ya han puesto sus redes en ella para realizar un nuevo remake, esta vez bajo la dirección de Eric Valette, director de “Maléfique”.

El argumento es simple, los jóvenes protagonistas reciben un mensaje en el móvil en el que aparece una llamada perdida que fecha en una hora y en un día futuros. Al escuchar el mensaje de voz oyen su propia muerte. Lo que viene a continuación es predecible al 100% . Curiosamente los personajes mueren en el día y hora exactos en el que fechaba el mensaje de: Tienes una llamada perdida. Por si aún algún espectador despistadillo que, después de los numerosos planos detalles a relojes, aún no se había percatado de que iban a morir, entonces los personajes dicen la frase que estaba en su buzón de voz y algo terrible les ocurre y mueren. La espectacularidad de las muertes es innegable y no hay ninguna igual (mano que absorbe a una joven al estanco de su casa, chica arrastrada puente abajo y atropellada por un tren, detective muerto con una flecha al mirar por la mirilla de la puerta, chico atravesado por un hierro en una explosión..) Algunas muertes recuerdan al estilo de “Destino final”, pero los efectos especiales no son tan buenos, el momento “Nenuco endemoniado con el teléfono móvil en la mano” personalmente me dio risa en vez de miedo (los que habéis visto el film sabréis de que hablo). Indiscutiblemente, el mayor acierto en el film es la melodía del móvil, es imposible salir de la sala del cine sin tararearla. Una melodía que consigue presagiar el peligro.
Para poder resolver estas muertes Beth (la actriz, Shannyn Sossamon) acude a la policía para pedir ayuda y informarles de las llamadas que recibieron todas las víctimas antes de morir. Pero en la comisaría nadie le hace caso…excepto el detective Jack Andrews (Ed Burns) porque su hermana murió en las mismas circunstancias. Así pues deciden tratar de averiguar cuál fue la primera de las llamadas perdidas. Toda la trama sobre como intentan descubrir el origen de las muertes es interesante y consigue despertar la curiosidad del espectador.

Las claves del misterio son: Un incendio en un hospital y una niña que se ha quedado huérfana después de que su madre y su hermana murieran en ese incendio. Inicialmente, todo parece indicar que la causante de las llamadas es el espíritu de la malvada madre de la niña. Acabaremos descubriendo que la madre solo quiere proteger a las posibles víctimas y que la verdadera asesina es su hija mayor muerta en el mismo incendio.

Cuando la película empieza a avanzar y el público medio entiende el porque de esas muertes…suena otra vez la famosa musiquita del móvil…y aparecen las letras de los créditos. Así que aquí estamos, a la expectativa de una segunda parte para esclarecer los hechos. Siento desvelar el final a aquellos que no habéis visto la película pero me veía en el deber de no engañaros como me pasó a mí. Después de casi hora y media de película tendremos que esperar un año o quizás menos para ver como termina, pero por si acaso esto se convierte en una saga tipo “Se lo que hiciste el último verano” o “La maldición”, yo antes de pagar mi butaca en el cine esperaré a que alguien me cuente si se resuelve por fin el misterio o tengo que esperar a la “Octava llamada perdida”.
Finalmente como amante de las películas de terror, me gustaría pedir un poquito de renovación. “Llamada perdida” es una película predecible en casi todo momento. Teléfonos móviles que anuncian tu muerte, espíritus de niñas que matan, un joven y atractivo detective que ayuda a la protagonista a desentrañar la trama…y ¡sorpresa! Una protagonista con una niñez traumática.
Ya sabemos que la cultura nipona nos esta haciendo recaudar fondos, pero ¿y si probamos con otra cosa? ¿Quizás también recaude fondos no? Porque creo que la gente ya empieza a aburrir este tipo de films.



Aquí os dejo el trailer de “Llamada perdida”, un trailer que promete mucho más de lo que es en realidad la película. Pocos sustos y misterio inresuelto.




*Sabina*

Cometas en el cielo

Direcció: Marc Forster.
País: EEUU
Any: 2007.
Durada: 122 min.
Gènere: Drama.
Interpretació: Khalid Abdalla (Amir), Homayoun Ershadi (Baba), Zekiria Ebrahimi (Amir de niño), Ahmad Khan Mahmoodzada (Hassan de niño), Shaun Toub (Rahim Khan), Nabi Tanhua (Ali), Ali Danesh Bakhtyari (Sohrab), Saïd Taghmaoui (Farid), Atossa Leoni (Soraya), Abdul Qadir Farookh (general Taheri).
Guió: David Benioff; basat en la novel·la "Cometas en el cielo" de Khaled Hosseini.
Producció: William Horberg, Walter Parkes, Rebecca Yeldham y Bennett Walsh.
Música: Alberto Iglesias.Fotografia: Roberto Schaefer.Muntatge: Matt Chessé.
Disseny de producció: Carlos Conti.
Vestuari: Frank Fleming.


Les conseqüències de la covardia, la importància de l’amistat, la fidelitat, el penediment, la injustícia social, la cultura i la tradició són molts dels temes que aborda Marc Forster a la seva quarta pel·lícula Cometas en el cielo. El film és una adaptació de la novel·la de l’escriptor afganès-americà Khaled Hosseini publicada l’any 2005. El film ha estat rodat en dari persa, pashtu, urdu, rus i anglès. Aquest fet ha condicionat que no hi haguessin actors coneguts, però això no ha suposat un problema, ja que la interpretació està molt ben aconseguida.

La història gira al voltant de la relació entre dos nens afganesos, Amir i el seu millor amic Hassan, el fill del criat, interpretats per Zeikiria Ebrahimi i Ahmad Khan Mahmoodzada. Desprès de guanyar un concurs de cometes, passió compartida pels dos amics, la traïció d’Amir a Hassan i la invasió soviètica d’Afganistan porta a la separació d’aquests dos personatges. Amir marxa exiliat als Estats Units amb el seu pare i Hassan es queda a Kabul. Vint anys més tard Amir té una nova vida als Estats Units però una trucada d’un vell amic del seu pare el fa tornar al seu país natal, ja que Hassan ha mort i la seva voluntat és que el seu fill visqui amb Amir. En ple regim Talibà Amir s’enfrontarà a nombrosos conflictes per a treure el fill del seu amic del país.

El fet que a través d’uns nens es vegin reflectits problemes i conflictes propis de gent adulta i de la vida quotidiana fa que en moltes ocasions se’t posi la pell de gallina. La pel·lícula ens recorda les brutalitats que passen fora del nostre estimat primer món, que moltes vegades fem veure que no existeixen per evitar sentir-nos malament, i així poder fer la nostra vida tranquil·lament.

La pel·lícula fa un bon retrat psicològic dels personatges. L’estima que es tenen els dos nens i la gran lleialtat de Hassan cap a Amir, la relació d’Amir amb el seu pare són temes molt ben interpretats tant a nivell tècnic com d’interpretació. El film mostra el racisme dins de la pròpia societat civil afganesa, les diferències entre les ètnies pastures i zahanas. Arrel d’aquest odi entre ètnies hi ha la violació de Hassan per tres nois més grans que ell i Amir tot i que n’és testimoni des de lluny no fa res per evitar-ho. L’escena de la violació des del meu punt de vista està molt ben tractada, ja que sense mostrar-nos les coses explícitament Forster aconsegueix que l’espectador ho vegi tot dins del seu cap i experimenti una sensació bastant esgarrifosa. El fet que Amir se senti culpable per no haver fet res per ajudar a Hassan el porta a trair-lo i això fa que se separin, però el sentiment de culpa l’arrossegarà tota la vida. A través d’aquest fet el film mostra que a vegades la vida ens dona segones oportunitats, ho fa quan Amir, ja adult i instal·lat als EUA, torna a Kabul per salvar el fill del seu vell amic dels talibans. D’aquesta manera transmet el sentiment de superació i com fent això intenta perdonar-se a ell mateix pel seu comportament amb Hassan anys enrere, cuidant i criant el seu fill com a propi, ja que dins seu sap que li deu.

El film comença amb Amir de gran, que ha publicat un llibre i que rep una trucada, a partir d’aquesta trucada fa un flashback enrere i ens explica la seva vida quan vivia a Kabul fins a l’exili a EUA que és llavors quan torna al present i continua la història tornant a l’actual Afganistan. Les localitzacions de la pel·lícula van ser gravades a la Xina, concretament a Kashgar un indret semblant al Kabul dels anys 70 i 80. Al llarg de la pel·lícula hi apareixen escenaris realment bonics, però el que crec que augmenta la seva bellesa és la banda sonora (composada per Alberto Iglesisas), ja que ajuda i complementa la narració de la història i en ocasions ubica l’espectador a nivell temporal i espacial. Moltes vegades la música provoca que es magnifiquin les emocions i sensacions. Aquesta combinació i compenetració d’imatge i música per a mi és clau, ja que dona harmonia a la pel·lícula i la transforma en espectacle.

Penso que està especialment ben trobat el simbolisme del tirador, un regal que li fa Amir a Hassan pel seu aniversari i que gracies a la punteria d’aquest Amir i Hassant aconsegueixen fugir d’una baralla, i al final és gràcies a la punteria del fill de Hassan amb el tirador del seu pare que aconsegueixen escapar d’una mort segura. Amb aquest fet mostra que Hassan tot i ser traït per Amir en el passat no ha deixat mai de ser-li lleial.

No s’ha de perdre de vista que al cap i a la fi és un film comercial i tot i que pot semblar una denuncia social, que ho és, s’ha de tenir clar que està pensat per entretenir. Deixant de banda si agrada més o menys, he de dir que per a mi el final és poc versemblant. És cine i al cine agraden els finals feliços, però el fet que Amir i el fill de Hassan aconsegueixin escapar d’un edifici ple de talibans armats per a mi fa que perdi realisme.

La pel·lícula mostra una realitat que no estem acostumats a veure. Relata la quotidianitat del drama d’Orient Mitjà, un tema molt distorsionat i manipulat pels mitjans de comunicació. Això fa que associem Afganistan amb terrorisme islàmic, fam, pobresa, misèria, fanatisme religiós, etc. Aquest film mostra que com a tot arreu no tothom pensa igual i ensenya una visió molt humana. Però no hem d’oblidar que tot i que ens acosta a la història d’Afganistan d’una forma diferent a l’habitual i aparentment més versemblant hem de tenir clar que dóna una visió de les moltes que hi poden haver. La pel·lícula és fidel al llibre però tot i això des del meu punt de vista no mostra el conflicte sencer. Aquesta zona del món és la que ha patit més l’enfrontament entre soviètics i nord-americans. El film només ensenya i fa una mirada crítica a la invasió dels russos i al posterior règim talibà com a conseqüència de la repressió soviètica. Però en cap moment s’hi veu reflectida l’actuació imperialista dels Estats Units dins d’aquest país. Certament l’objectiu de la pel·lícula no és identificar uns bons i uns dolents, sinó el fet que un poble acaba sent dominat per un altre i que això destrossa la vida que hi havia abans que arribessin els invasors. Superficialment és indiferent qui és l’invasor simplement el mal que fa que un poble s’apoderi d’un altre. Però des del meu punt de vista no deixa de ser una visió massa occidental, espolsant-nos una vegada més un problema on hi estem fortament implicats.
Marta Cortina Cervelló

viernes, 7 de marzo de 2008

MONSTRUOSO (Cloverfield)



Título original: Cloverfield
Año: 2008
País: EEUU
Duración: 85 minutos
Director: Matt Reeves
Guión: Drew Goddard
BSO: no tiene
Reparto: Michael Stahl-David, Mike Vogel, Jessica Lucas, Lizzy Caplan, Odette Yustman, T.J. Miller, Margot Farley, Theo Rossi
Productora: Bad Robot (JJ ABrams)
Distribuidora: Paramount
Web oficial: http://www.cloverfieldmovie.com/intl/es/

Tras el bombo y platillo que la Paramout ha dado a este film, ya podemos valorar el resultado, que es ciertamente decepcionante. Llevar a cabo una campaña viral de tal magnitud para crear semejante expectación en el público comporta este riesgo. Y de crear expectación JJ Abrams, productor del film y alma máter de la serie Perdidos, sabe un rato.


La definición perfecta de esta película es una mezcla entre Godzilla y El proyecto de la bruja de Blair, por lo que no ofrece nada novedoso. Unos jóvenes celebran una fiesta de despedida para un amigo que se marcha a Japón en un apartamento neoyorquino cuando la ciudad es atacada por un gigantesco monstruo. La película nos muestra su aventura por sobrevivir a través de la cinta que grabaron los protagonistas, que en teoría ha sido encontrada por los militares tras la catástrofe.
Grabada íntegramente con una cámara casera de alta definición, marea hasta la saciedad, debido al temblor del zoom digital y de los contínuos desenfoques. Se filman incluso los momentos de desesperada carrera cámara en mano, con lo que se consigue totalmente esa apariencia casera pretendida. Los planos son largos y los movimientos de cámara más que bruscos. El problema de esto es que requiere un público acostumbrado a este tipo de productos, que no acaban de cuajar y que tampoco son novedosos (hace poco se estrenó un ejemplo patrio, REC). Han sido muchas las salas que han puesto carteles de aviso en la puerta para advertir al espectador. Supongo que el objetivo de utilizar este formato de grabación es meternos en la trama como si fuéramos uno más del grupo, mostrarnos cómo se sienten los personajes. Pero para eso hace falta algo más.

Los primeros veinte minutos sirven para presentarnos a los protagonistas y sus relaciones, pero no se consigue provocar en el espectador esa empatía con ellos que de verdad nos haría partícipes de su desesperación por sobrevivir. En ningún momento te hace pensar algo así como:¿te imaginas que pasara aquí, a nosotros? Se cae en el tópico de la lucha por el amor pero no se explota eficazmente. El protagonista arrastra a los demás a buscar a su amada, que está malherida. En su camino, muestran la devastación de la ciudad y se meten en mitad de un ataque militar al “bicharraco en cuestión”, al que solo vemos de refilón en un intento por crear una tensión que no llega. La intervención de los militares es uno de los momentos estrella por sus altas dosis de fuego y la cercanía del peligro.

Quizás los inconvenientes de la filmación cámara en mano podrían haberse compensado explotando el dramatismo de la situación de los personajes, pero todo ocurre tan rápido que pierde credibilidad. El espectador probablemente se planteará al verla cómo es posible que una chica que ha sido medio aplastada por el techo de su casa y tiene una vara atravesándole el pecho puede ponerse a correr como un atleta en cuestión de un par de minutos. Las actuaciones son correctas, pero quizás el guión sea un poco pobre, así que las carencias de la parte estética no se ven ni mucho menos compensadas por el hilo argumental ni por los diálogos, ambos bastante previsibles.

La verdad es que este film es una prueba más de que el cine está cambiando, al menos en las formas aunque no en los contenidos, y que es un arte que sabe adaptarse a los tiempos. Y hubiese sido un buen intento de innovar si se hubiera intentado fabricar un nuevo tipo de película de ficción o terror en lugar de hacer un cóctel con fórmulas totalmente dispares que han triunfado anteriormente en taquilla. Desde luego, Monstruoso ha reventado la taquilla, pero no se puede medir la recaudación, sino la opinión del público. Se baraja hacer la segunda parte, pero probablemente más de uno se lo pensará antes de ir a verla, por mucho que la promocionen. Ya me lo decía mi madre, que a veces mezclar no es bueno.

Trailer de la película (hay que tener en cuenta que el montaje del trailer no tiene nada que ver con el de la película, en la que hay pocos cortes)

Patricia

Juno, la jove captivadora


Juno és la jove de 16 anys embarassada que ha captivat al públic i ha conquistat la nominació als Òscar, i l’Òscar en el cas del millor guió original. La nova comèdia juvenil “indie” que han catalogat de “intel·ligent, divertida, emocionant, brillant i inesperada” no s’allunya massa de les típiques comèdies per adolescents americanes com Diez razones para odiarte (Gil Jungert, 1999) – amb la mateixa postura de la jove que no segueix els estereotips de la gent de la seva edat-, on l’amor triomfa per sobre de tot desprès de mil impediments fins a arribar al punt culminant de trobament entre el jove i la jove. Tot i que en el cas de Juno (Jason Reitman, 2007) el guió sigui més elaborat i hi incloguin una problemàtica social (l’embaràs prematur), l’essència i la finalitat és la mateixa.
La trama, que gira entorn de l’embaràs de la jove Juno en la seva primera relació sexual, és transcendent, ja que és aquí on apareix un gran problema en la vida d’una jove de 16 anys. Però prendria una transcendència major si el fet de l’embaràs no quedés en segon pla, abandonat pel protagonisme de la jove, que ens mostra el seu món des del seu prisma, tot i que sembla difícil que una jove de 16 anys pugui parlar amb aquesta ironia, claredat i intel·ligència. L’embaràs només és important fins al punt que Juno decideix no avortar i donar el seu fill en adopció, un cop ho ha decidit, ja no transcendeix més enllà: no pensa en les conseqüències, en com li port perjudicar estar embarassada de cara a la societat, de cara a la seva vida habitual, ni es veu massa plasmat en el film, excepte en un cas que la conviden a una tarda de cine i no hi pot anar perquè ha d’anar al ginecòleg.
El que trobo a faltar en una pel·lícula com aquesta, que tracta uns temes com l’embaràs, l’avortament i l’adopció, és un plantejament de la responsabilitat de practicar relacions sexuals amb anticonceptius. La solució per un fill no desitjat no és l’avortament o l’adopció, sinó prendre mesures perquè ja no s’hagi de recórrer a aquestes situacions. En canvi, amb Juno, un jove amb poca educació sexual pot veure-hi en l’adopció una solució i pensi que no necessita precaucions perquè en el cas d’embaràs podrà solucionar-ho tot amb regalar nens al món. Aquest fet es veu exemplificat amb l’escena en que l’adolescent li explica als seus pares que està embarassada, els quals no li donen cap lliçó de moral i simplement li donen el vist i plau per dur a terme l’adopció. En el punt final del film, tampoc plasmen el trasbals psicològic que pot significar per una jove quedar-se embarassada i donar el seu fill en adopció. El tema de l’avortament queda descartat quasi des d’un principi i mostren la situació molt denigrant. Tenint en compte els valors que al llarg del temps han anat transmetent aquestes pel·lícules americanes per adolescents, el plantejament que l’avortament, en una societat controlada pels valors conservadors s’han posat la mateix nivell les festes universitàries i l’alcohol, amb un tema tant seriós com l’avortament.
Com és d’esperar, al final la jove Juno acaba amb l’amor que culmina amb tots els seu problemes.
Juno, tracta un tema mediàtic supèrfluament i de manera un tant còmica. Per tant, penso que no es pot catalogar com a comèdia o com a drama, sinó que és una barreja entre una cosa i altre i és aquest fet, segurament, el que ha enganxat a la major part del públic i ha fet que guanyi uns 74.400.000€, hagi aconseguit quatre nominacions als Òscar i un d’aquestes estatuetes per millor guió original, entre d’altres reconeixements. Sense deixar de banda, però, que els valors o ideals que transmet segurament podrien anar més enllà del que van, és una bona pel·lícula d’entreteniment, però que no transcendirà en un espectador, ni tan sols als més joves, que segurament tenen més coneixements d’anticonceptius i prevenció que els protagonistes de Juno.

The Bridge

El pasado lunes 25 de febrero acudí a la proyección y al posterior debate de este documental en el Centro Social y Cultural de la Fundación “la Caixa” de Tarragona. Lo encontré diferente y creo que puede ser de interés general, así que aquí os dejo mi crítica para ver si os animáis a verlo. Advertencia: Las imágenes son “durillas”.




The Bridge
Eric Steel
EUA, 2006, 93 min.



The Bridge, la última y polémica producción de Eric Steel. Un documental en el que podemos observar como 24 personas se suicidan desde el Golden Gate, en San Francisco, ciudad con el índice más elevado de suicidios. La producción del documental se mantuvo en secreto “para evitar que posibles suicidas aprovecharan las cámaras para inmortalizar su imagen” según apuntó Steel. Otro aspecto complicado fue conseguir los permisos para poder gravar en el puente, para conseguirlos el productor tuvo que mentir acerca del documental diciendo que pretendía gravar la naturaleza y todo lo “maravilloso” que ocurre alrededor del Golden Gate.


Presentado así puede parecer simplemente un documental morboso y poco interesante, pero el productor consigue transmitir los sentimientos de los seres más cercanos a las victimas e incluso llegamos a comprender sus duras vidas. Para ello el director intercala entre los suicidios entrevistas con familiares y amigos de las víctimas, en las que nos narran los momentos previos a esos suicidios. Estremece escuchar a los familiares de las víctimas hablar con tanta tranquilidad de esas muertes tan recientes.


La entrevista más interesante y que se sale de lo común (en el marco del documental) es la de un joven que “milagrosamente” salvó su vida tras saltar desde el puente. Un testimonio realmente sobrecogedor. El joven nos cuenta sus teorías sobre cómo se salvó, que si gracias a las botas que llevaba, que si una foca lo remolcó…en fin acaba confesando que desde su salto cree en Dios y que tras salvarse de esa caída a más de 120 Km/h no volverá a cometer actos de suicidio nunca más, aunque saltar puente abajo fue su tercer intento. Estremece oír los sentimientos y pensamientos que tiene justamente en el momento de saltar, dice que se sintió arrepentido pero, claro está que, ya no había marcha atrás. Desgraciadamente con este pensamiento coinciden todos los supervivientes de suicidios fallidos, en el momento de saltar su primer pensamiento es “no debí saltar”, según pudimos saber gracias a la explicación de Carmen Tejedor, psiquiatra especializada en suicidiologia de l’Hospital de San Pau de Barcelona en el debate posterior a la proyección del film.


Quizás todo lo que quiere transmitir el documental se podría haber resumido en tan solo 15 minutos de film, pero gracias a la espectacular fotografía que nos transmiten las vistas desde el puente y el juego del director intercalando entrevistas, testimonios, imágenes paisajísticas del Golden Gate y las estremecedoras imágenes de las personas pensando si van a saltar o no y finalmente su seguimiento desde el puente hasta que desaparecen en el agua, hacen que la más de hora y media de película sea toda igual de interesante, despertando continuamente el interés del espectador.


El mejor acierto del productor es conseguir encontrar el momento exacto en el que el público empieza a aburrirse de entrevistas y escenas paisajísticas, y allí intercalar un momento de tensión y agonía para el espectador con un suicidio. Aunque llega un punto en que uno llega incluso a acostumbrarse a ver como una persona decide acabar con su vida, estos momentos pasan de ser algo asombroso para convertirse en un simple seguido de saltos al vacio, pero incluso aquí Steel vuelve a acertar consiguiendo impactar hasta el último minuto, dejando el suicidio más impresionante para el final.


Aunque el film sea interesante y nos acerque a una realidad aún con ciertos tabús hoy en día, la polémica que se genera entorno a él es inevitable y no podemos negar la morbosidad de los suicidios, el documental sin esas imágenes no hubiese sido el mismo ni tampoco hubiera transcendido de la forma que lo ha hecho. No aseguro que todos los que vean el documental estén de acuerdo con él pero lo que sí es bien cierto es que no dejará indiferente a nadie generando preguntas muy diversas como: Es ético gravar a esas personas que por circunstancias adversas deciden acabar con sus vidas? En vez de gravar-los no se podría hacer algo para ayudarles? Es necesario llegar a gravar estas muertes para causar polémica y hacer que todos hablemos del tema?


Como aportación personal a “The Bridge” creo que hubiera sido más interesante mostrar también el making-off del rodaje, ver como luchan por conseguir los permisos, cómo reaccionan al ver que han registrado a una persona saltando del puente, y personalmente creo que sería curioso ver con qué cara van a entrevistar a las familias de las víctimas y sobretodo como les dicen que tienen gravado el suicidio de su hijo, hermano…


En fin un documental diferente, polémico y que no dejará indiferente a ningún espectador. Narraciones de historias sobre enfermedades mentales, sobre la soledad y la desesperación, la polémica está servida hasta el último segundo.




Aquí os dejo un adelanto del tráiler de la película para aquellos que aún no os haya convencido mi crítica. (El tráiler es sugerente a diferencia del documental que es explicito al 100%)

*Sabina*

LAS MUJERES DE VERDAD TIENEN CURVAS


Titulo original: Real women have curves
Dirección: Patricia Cardoso
Guión: George LaVoo y Josefina Lopez
Fotografía: Jim Renault
Música: Heitor Pereira
Montaje: Sloane Klevin
Interpretes: América Ferrera (Ana), Lupe Ontiveros (Carmen), Ingrid Oliu (Estela), George
López (Sr. Guzman), Brian Sites (Jimmy)
País: Estados Unidos
Año: 2002
Genero: Comedia /Drama
Duración: 90 minutos

Las mujeres de verdad tienen curvas narra la historia de Ana una adolescente mejicano-americana que vive con su familia en un barrio latinoamericano en el este de la ciudad de los Angeles. La joven de 18 años acaba de graduar-se en el instituto y ahora tiene que enfrentar-se a la realidad sociocultural de su familia para decidir sobre su futuro.

Ana sueña con ir a la Universidad, algo que sus padres no ven oportuno desde su mentalidad tradicional. La difícil etapa que atraviesa Ana, la mala relación que mantiene con su madre y las imposiciones de la realidad cultural en la que se ve inmersa, alientan sus ganas de cambiar de vida, de ir en busca de un futuro mejor, un futuro que esta a su alcance pero que se ve retenido por la lealtad que la joven siente hacia su familia.

El trabajo se amontona en el taller de costura de su hermana mayor, Estela, y se ve obligada a trabajar con esta y con su madre para ayudar-las a terminar un pedido de vestidos a tiempo, y así que el negocio no fracase. Ana se indigna ante el trabajo que requieren esos elegantes vestidos, vestidos que son para mujeres delgadas y con una vida muy distinta a la suya, y que luego son comprados por un precio ridículo en comparación con el que se vende en las tiendas. Durante este periodo Ana vive su primera historia de amor con un chico de su clase del instituto, Jimmy, con el que pierde su virginidad. Este acto reafirma a Ana en su postura, le ayuda a sentir-se más cerca de la mujer que quiere llegar a ser, lejos de las noción retrogradas y los estereotipos que su tradicional familia, en concreto su madre, intentan imponer-le.

A medida que pasa el tiempo Ana aprende a valorar el trabajo de su hermana en la fábrica y el talento que esta tiene. La chica, que poco a poco se va convirtiendo en una mujer, también aprende valorar-se a sí misma, así como a aceptar y estimar su apariencia física. La joven Ana enseña entonces a sus compañeras de la fábrica a querer sus cuerpos rellenos y a estar orgullosas de todo aquello que les hace ser ellas mismas.

Finalmente, Ana se da cuenta de que la mentalidad de su madre y la suya son demasiado dispares y que, por tanto, solo les queda la tolerancia mutua. Así pues, decide atender a sus deseos y seguir el camino que le llevara hacia el futuro que tanto anhela.

La historia de Ana es el reflejo de una realidad cotidiana. De la realidad los millones de hijos de inmigrantes latinos que viven en Estados Unidos y que se ven obligados a librar una batalla entre las dos realidades socioculturales que imperan en el entorno en el que han crecido.

Las mujeres de verdad tienen curvas es la Opera Prima de la directora colombiana Patricia Cardoso en la que podemos percibir una clara intención reivindicativa de los derechos de la mujer en contextos un tanto marginales. Detrás de esta intención se puede entrever el compromiso de la directora de romper con los estereotipos socioculturales en los que se ve envuelta la mujer en ciertas comunidades, así como en el propio cine, y el compromiso, también, de generar auto imágenes. Auto imágenes que muestran una realidad social que a menudo se ha visto marginada en la historia del cine por los estereotipos. Afortunadamente, estas imagenes van ocupando su lugar en el séptimo arte, aproximadamente desde la década de los cincuenta y sesenta.

Personalmente encuentro esta película como un ejemplo de lo que es el cine, a parte de ficción, es decir, un vehiculo de comunicación social que debe atiender las necesidades de todos y que sirva para reivindicar aquello que merece ser gritado al mundo, como la igualdad y los derechos de la mujer. Patricia Cardoso consigue representar esto de forma muy eficaz en este largometraje. Dejando de lado aspectos más sociologicos debo decir que es un verdadero placer ocupar 90 minutos de nuestra cotidianidad acercandonos a la cotidianidad que nos brinda Patricia Cardado en Las mujeres de verdad tienen curvas. A través de una trama realista, las imagenes se van configurando sin demasiadas peripecias pero con mucha dignidad. Planos descriptivos y planos narrativos, predominantemente, nos van guiando de forma lineal hacia la comprensión de un todo con un ritmo lento pero sin pausas que nos empuja a seguir la historia de Ana con las emociones que esta merece. Impotencia; contradicción de valores y deseos; superación; autoestima, y justicia, son los ingredientes que, en su justa medida, consiguen dejarnos un agradable sabor de boca.
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No se trata de una gran película a nivel técnico o narrativo, se trata de una buena película a estos niveles, por su acertada simplicidad, y de una buena película a nivel “moral” por los justos valores que intenta, y consigue, transmitir, haciendo sentir a cualquier mujer como se merece, ni más ni menos, consciente y segura de su valor, sus derechos y de sus posibilidades.
Tania
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